ocho décadas de historia

Desde 1946, compartiendo tradición, sabor y momentos inolvidables con generaciones de familias mexicanas.

1946

El 8 de mayo de 1946, Doña Carmen Covarrubias abrió las puertas de su primer local en la colonia Nueva Anzures con un objetivo muy claro: brindar un mejor futuro a sus cuatro hijos.

Después de invertir todos sus ahorros en la renta y adecuación del negocio, únicamente pudo costear tres letras para el letrero de la nueva rosticería. Fue entonces cuando eligió el nombre “Río”, en honor a los antiguos ríos de la zona. Lo que comenzó como un pequeño negocio familiar se transformó con el paso de los años en una tradición que hoy celebra 80 años de historia.

1967

Con una visión emprendedora y el deseo de llevar el sabor de Río a más familias, Alejandro, el tercer hijo de Doña Carmen, impulsó el crecimiento del negocio e inauguró una nueva sucursal en la colonia Del Valle.

Gracias a la popularidad de nuestros pollos rostizados y al trabajo conjunto de Doña Carmen y Don Alejandro, la marca continuó expandiéndose por distintos puntos de la Ciudad y el Estado de México. Así, lo que comenzó como un pequeño negocio familiar se convirtió en una tradición compartida por generaciones de familias mexicanas.

2011

Como parte de su legado, Don Alejandro decidió incorporar el “10” al nombre de las sucursales, dando origen a Pollos Río 10. Con ello buscó distinguir a la marca por mantenerse fiel a su esencia: auténticos pollos horneados a la leña, elaborados con la misma tradición familiar y sin operar bajo el modelo de franquicias.

2026

Hoy, a 80 años de aquella primera rosticería, Pollos Río 10 sigue siendo una empresa familiar que conserva los valores, la tradición y la receta original de los pollos a la leña de Doña Carmen. Un legado que continúa vivo y que seguimos compartiendo con las familias mexicanas generación tras generación.